Crear en la práctica un buen color secundario, un violeta, un verde o un naranja, en base a la mezcla de los colores primarios rojo, azul y amarillo, exige un buen conocimiento de los colores comerciales ya que desgraciadamente estos no son tan puros como prometen.
En efecto los colores primarios comerciales no son colores puros y siempre acompañan restos de otros colores. Ejemplo el rojo puede tener restos azules o restos amarillos. Según predominen de un color o de otro estos restos, el rojo adquiere diferentes denominaciones: el rojo con mayores restos azules se llama crimson y el rojo con restos amarillos se llama scarlet. Pues bien si vamos a crear un secundario naranja usaremos el rojo scarlet ya que el naranja se obtiene al mezclar el rojo con el amarillo. Si usáramos el rojo crimson estaríamos añadiendo a la mezcla restos de azules es decir un color complementario al amarillo obteniendo un resultado final naranja agrisado un naranja con escasa saturacion.
Este mismo razonamiento lo utilizaremos con el amarillo y con el azul. En el caso del amarillo nos encontramos con el amarillo limón con mayores restos azules o con el amarillo oro con mayores restos rojizos. Si deseamos obtener un naranja utilizaremos en la mezcla con el rojo scarlet el amarillo oro, y si pretendemos un verde mezclaremos con el azul el amarillo limón.
Con el azul encontramos el azul ultramarino con mayores restos de rojos y el azul cielo con predominio de amarillos y por consiguiente para la obtención del secundario violeta mezclaremos el rojo crimson con el azul ultramarino y para el verde uniremos el amarillo limón con el azul cielo
